El Circo de la Luna. El único donde las fierecillas salvajes viven muy felices. Son mujeres ingrávidas que deleitan los tímpanos a astronautas extraviados con sus dulces melodías, haciéndoles naufragar en el Océano de los Sueños. Se dice que su linaje asciende a aquellas que intentaron (sin éxito) hechizar al mismísimo Odiseo de Itaca. Pero hoy en día se dedican a las variedades.